InicioColumnaEL TEATRO “JOSÉ PEÓN CONTRERAS”, UN PATRIMONIO CULTURAL DEL PUEBLO YUCATECO

EL TEATRO “JOSÉ PEÓN CONTRERAS”, UN PATRIMONIO CULTURAL DEL PUEBLO YUCATECO

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Sin duda ninguna, hoy es un día para congratularnos todos. Estamos aquí, en esta que es la catedral de la cultura en Yucatán. Y esto no es un hecho menor, pues a lo largo de más de un siglo, este recinto ha visto pasar memorables eventos que hablan de una profunda calidad de la cultura de estas tierras.

Pero no sólo la cultura ha tenido cabida en esta sala, el civismo también ha tenido una histórica presencia en este recinto.

Pero, durante muchos años, si bien este histórico recinto ha albergado todo esto, su propiedad estuvo en manos de particulares, y sus actividades estaban sujetas a los designios que los diferentes propietarios tomaran sobre su uso, y las cuales dependían de la demanda del público sobre determinados espectáculos o los requerimientos del gobierno en turno, para organizar en su sala actos políticos, y desde luego pagando por ello una renta.

Si bien, nuestro teatro existe desde 1806, es hasta 1979 que pasa a ser un bien realmente propiedad del pueblo yucateco, y es puesto a su servicio en diciembre de 1981, hace cuarenta años, y es eso lo que nos reúne esta noche, y que debemos celebrar y congratularnos, pues este histórico recinto estuvo en un real y serio peligro de ser destruido y perderse para siempre, en detrimento de la vida cultural de Yucatán.

La historia de este teatro nos viene de muy antiguo, se construye en 1806, y entonces fue un edificio de madera y techos de huano, a cuyo interior se colaban los olores de fritangas provenientes de pequeños negocios de comida que se establecieron al calor de su vida activa. Así lo consigna el Lic. Gonzalo Cámara Zavala en su insustituible obra, “Historia del Teatro Peón Conteras”.

Al paso del tiempo, se construye un edificio de mampostería para albergar al entonces Teatro de San Carlos, que no ocupaba la misma extensión que ahora tiene nuestro teatro. La propiedad del teatro pasa por varias manos, hasta que, en 1877, adquiere su propiedad el Sr. Antonio Bolio Guzmán y le cambia el nombre, se llamó entonces:

Teatro Bolio. Al año siguiente, lo adquiere Don Francisco Zavala, y le da un giro muy importante, así como, a sugerencia de los periódicos Semanario Yucateco y Revista de Mérida, el 27 de diciembre de 1878, le impone el nombre del gran poeta y dramaturgo Dr. José Peón Contreras, quien había sido aclamado nacionalmente como:

“El restaurador del teatro en la patria de Alarcón y Gorostiza”. La administración del Sr. Zavala le da un importante impulso al recinto teatral, desafortunadamente, Don Francisco fallece bastante joven, y su viuda, Doña Adelaida Castillo Cámara, hace una heroica labor para sostener el teatro.

En 1897, se había instalado en la cabina de iluminación un novedoso equipo con la tecnología de los hermanos Lumiere, para proyectar el naciente arte del cine, y esto ayudo en gran parte a sostener económicamente al recinto, como sucedería también a mediados del S. XX.

En 1899, se integra la Empresa Teatral de Mérida que adquiere de Doña Adelaida la propiedad del teatro, quienes luego la ceden a la sociedad Regil y Portuondo. En esta empresa, figura como socio activo el magnate azucarero cubano Aurelio Portuondo, quien se ha establecido en Mérida, y trae para hacer varias construcciones al arquitecto italiano Enrico Deserti, quien hace equipo con los también italianos Alonso Cardone, Pío Pialentini y Nicolás Allegretti, este último pintor.

El grupo de italianos deja amplia e importante obra arquitectónica en Yucatán, pues a ellos se deben obras como Villa Beatriz, en Paseo Montejo, popularmente conocida como Quinta Montes Molina; la casa principal y la capilla de la hacienda Tekit de Regil, y desde luego, el edificio nuevo del Teatro Peón Contreras.

Ya la Empresa Teatral de Mérida había decidido la demolición del antiguo edificio, así como la adquisición de los predios contiguos para hacer un nuevo edificio más amplio y funcional; la empresa se declara en quiebra y es la sociedad Regil y Portuondo la que lleva a cabo la construcción del nuevo teatro hasta su final.

El nuevo edificio se puede ubicar en el estilo denominado ecléctico, aunque en él predomina el estilo neoclásico. El elemento más espectacular es la majestuosa cúpula, con la pintura al fresco de Nicolás Allegertti, que es una alegoría de las artes. Es también soberbia la espléndida escalinata de mármol que da acceso a la sala.

También son de mucha importancia el foyer y los corredores de la planta alta que tiene capacidad para reuniones con numerosa asistencia.
La intención era que, se rindiera un homenaje al Dr. Peón Conteras en la reinauguración del teatro, pero el galeno fallece el 18 de febrero de 1907, y la reapertura del teatro se lleva a cabo el 21 de diciembre de 1908, en la que se presenta la considerada como la mejor obra teatral de Peón Contreras, “La Hija del Rey”. A partir de ese momento, la sala se vuelve el recinto cultural más importante del estado, en él cultura, arte y civismo van de la mano. Se guarda en la memoria presentaciones de gran trascendencia, como las orquestas sinfónicas dirigidas por el mexicano José Ives Limantour y la del italiano Arturo Archilla, o el concierto de la soprano polaca Miliza Korjus, en 1939, quien llegó precedida por el éxito de su película El Gran Vals. Así mismo, en este recinto se efectuaron, el Primer Congreso Pedagógico, en 1915, y el Primer Congreso Feminista en 1916. En 1940, se le instala un equipo de proyección de cine, y poco a poco es este giro el que se va imponiendo en la vida del recinto. Desde la década de los 50’s, ya definitivamente sólo es cine, y se viene encima una dolorosa decadencia del coliseo, que proyecta producciones de muy baja calidad, y sus pisos superiores son usados por gente de baja estofa para los fines más denigrantes.
En 1974, la sala es clausurada, supuestamente por su mal estado, y que ya representaba un peligro para los usuarios, pero esto, realmente, obedecía a un plan malévolo del propietario, quien abrigaba el proyecto de demoler el teatro y edificar ahí un complejo turístico, con un hotel incluido. Desde ese entonces, la Liga de Acción Social, benemérita agrupación de la sociedad civil y una de las más antiguas de México, se lanza en una campaña permanente para exigir el rescate del Teatro Peón Contreras; afortunadamente la voz de la Liga contó con el férreo respaldo del INAH, quien impidió la consumación del crimen arquitectónico y prohibió desde luego su demolición.

El 6 de enero de 1976, a la Sesión Solemne de la Liga de Acción Social, con motivo de la fundación de nuestra ciudad, se presentó un funcionario del gobierno del estado, de cuyo nombre no quiero acordarme por respeto a su familia, y solicitó el uso de la palabra, y lo hizo para engañarnos. Nos dijo que, el Teatro Peón Contreras estaba dañado en su estructura, que lo habían checado expertos del INAH y Bellas Artes de México, y que no había remedio, que se iba a caer, y solicitó a la Liga de Acción Social que cejara en su defensa, ya que esta era ya inútil. Aquello causó un gran desasosiego entre la directiva de la Liga, pero pocos años después, esta historia da un giro que se antoja increíble.

El gobernador del estado, necesitó hacer una diligencia a Oxkutzcab, y para ello, un helicóptero recogió al funcionario en el techo del Palacio de Gobierno. Al elevarse, el autogiro pasó sobre el techo del Peón Contreras, y el gobernador vio la azotea totalmente inundada.
A su regreso de Oxcutzcab, el gobernador ordenó a una persona de su confianza colar a alguien al teatro y subir a la azotea. El informe de la diligencia fue contundente: Todos los caños y desagües estaban herméticamente taponados y tres mangueras desparramaban agua sin parar sobre el techo; la intención era muy clara, dañar la estructura para que se cayera. El gobernador envió a un funcionario de su confianza a tratar de que el propietario le vendiera al gobierno del estado el inmueble, el propietario se negó rotundamente y tuvo una expresión ofensiva para el gobernador. Entonces se toma una de las decisiones más trascendentes para la cultura en Yucatán, el Ejecutivo del Estado, emitió un decreto expropiando por causa de utilidad pública del Teatro Peón Contreras, y el decreto estuvo tan bien fundamentado que no hubo manera de combatirlo, y el recinto más importante de la cultura yucateca pasó a ser propiedad del pueblo yucateco, como lo es hasta la fecha. Pero la acción del gobernador no paró ahí, buscó el apoyo de la presidencia de la república, y con el concurso del Instituto Mexicano de Bellas Artes y Literatura, se llevó a cabo la restauración total del teatro, que fue reinaugurado en diciembre de 1981, hace exactamente cuarenta años, y es desde entonces la catedral de la cultura de Yucatán.
Es necesario, indispensable, reconocer al Dr. Francisco Luna Kan, como el gobernador que devolvió el Teatro Peón Contreras a su legítimo dueño, el pueblo yucateco.
DR. FRANCISCO LUNA KAN, EL PUEBLO YUCATECO, DE PIE Y COMO UN SOLO HOMBRE, LE RINDE UN MERECIDO HOMENAJE, POR HABER TENIDO LOS ARRESTOS NECESARIOS Y DEVOLVER AL PUEBLO YUCATECO, UN PATRIMONIO SUYO DE TODO DERECHO. ¡GRACIAS POR HABERNOS DEVUELTO EL TEATRO PEÓN CONTRERAS, QUE ES PATRIMONIO DE TODOS LOS YUCATECOS!
Mérida, Yuc., a 7 de diciembre de 2021.

Por Ariel Avilés Marín.
Palabras pronunciadas por el autor en el acto de aniversario del rescate del Teatro Peón Contreras y homenaje al Mtro. Armando Manzanero.

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