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La historia de Elisabeth Fritzl: la chica que pasó 24 años en el sótano

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Parecía como si nadie supiera qué es lo que le pasó a Elisabeth Fritzl. Solo tenía 18 años cuando desapareció en 1984 y un informe sobre personas desaparecidas que se realizó no reveló nada. Esto fue hasta que llegó una carta en la que se decía que era Elisabeth, afirmando que había conseguido huir. Nadie sabía que esto era el comienzo de algo muy siniestro, tanto como pasar encerrada 24 años en el sótano.

Elisabeth Fritzl no se lo pensó a la hora de ayudar a su padre con otra tarea

En lo referido a ayudar a su familia en casa, Elisabeth Fritzl era como muchas otras chicas jóvenes. Muchas veces la llamaban para que ayudar a su padre con cualquier de sus últimos proyectos, así que no se lo pensó a la hora de bajar al sótano. Allí, Josef Fritzl estaba intentando poner una puerta en su marco para terminar el nuevo sótano en el que había estado trabajando durante tanto tiempo.

Pero, aquel fatídico día, el 28 de agosto del año 1984, la vida de Elisabeth estaba a punto de cambiar para siempre. Ayudó a su padre a colgar la puerta y pensó que aquella sería la última vez que tendría que ver aquel sótano polvoriento. No fue hasta que Josef empujó a su hija dentro del sótano y se dio la vuelta para marcharse que Elisabeth se dio cuenta de que su mundo sería permanecer en la oscuridad.

Resulta que Elisabeth jamás tuvo la oportunidad de salir de aquél sótano, no después de que Josef le tapara la cara con un paño húmedo. El paño llevaba algo que hizo que la joven de 18 años se desmayara. Esa fue la última vez en que Elisabeth tuvo la oportunidad de ver el mundo exterior, pues lo siguiente que supo fue que se había despertado en el sótano rodeada solo de oscuridad.

Rápidamente, Elisabeth se dio cuenta de que cuando ayudó a Josef a colgar esa puerta, en realidad lo ayudó a terminar su propia prisión. Ahora, se encontraba atrapada a solo unos metros de su familia, en un sótano improvisado que su padre había construido en el patio, debajo de la casa. Por desgracia, el hecho de estar tan bajo tierra hizo que no importara lo que gritara Elisabeth, nadie podía oírla.

Josef Fritzl estuvo trabajando en su plan que supuso tener a su hija 24 años en el sótano

Una de las cosas más siniestras de la nueva prisión de Elisabeth Fritzl es que el plan se había estado gestando durante muchos años. Todo eso empezó en la década de 1970, que fue cuando él pidió un permiso para empezar a trabajar en el sótano y cuando recibió el permiso oficial de las personas de la ciudad encargadas de esos menesteres.

Parece que el estar en medio de la Guerra Fría hizo que las cosas fueran más fáciles para Josef, porque todo el mundo estaba preocupado por todo lo demás. Los Fritzl vivían en la Baja Austria, que por aquel entonces estaba en guerra con la Unión Soviética. Esto quiere decir que los búnkeres nucleares eran algo necesario en la mayoría de los hogares y la idea de construir un sótano no era motivo suficiente para levantar sospechas en el gobierno.

Una de las cosas más siniestras de la nueva prisión de Elisabeth Fritzl es que el plan se había estado gestando durante muchos años. Todo eso empezó en la década de 1970, que fue cuando él pidió un permiso para empezar a trabajar en el sótano y cuando recibió el permiso oficial de las personas de la ciudad encargadas de esos menesteres.

Parece que el estar en medio de la Guerra Fría hizo que las cosas fueran más fáciles para Josef, porque todo el mundo estaba preocupado por todo lo demás. Los Fritzl vivían en la Baja Austria, que por aquel entonces estaba en guerra con la Unión Soviética. Esto quiere decir que los búnkeres nucleares eran algo necesario en la mayoría de los hogares y la idea de construir un sótano no era motivo suficiente para levantar sospechas en el gobierno.

Otra de las cosas en las que pensó Josef Fritzl cuando construyó aquel sótano fue asegurarse de que nadie entrara o saliera de allí sin su permiso. Solo había dos maneras de entrar al sótano: una puerta metálica reforzada con cemento que solo se podía abrir con un mando a distancia y una pesada puerta con bisagras.

En total, habían ocho puertas que abrir para poder llegar a la prisión de Elisabeth. Para empeorar aún más las cosas, la última puerta de acceso al sótano fue la que Elisabeth ayudó a colgar sin sospechar que se iba a convertir en su tumba. Josef lo había pensado todo cuando construyó el sótano, incluyendo que Elisabeth no tuviera manera posible de escapar.

Más adelante, fueron surgiendo cantidad de preguntas sobre cómo quedó atrapada Elisabeth Fritzl 24 años en el sótano de Josef sin que nadie se diera cuenta. Pero resulta que alguien sí se dio cuenta, porque su madre presentó un informe de las personas desaparecidas cuando no podía encontrar a Elisabeth. Rosemarie no tenía ni idea de que solo estaba a unos pocos metros de su hija y nada ayudó a que se enterara el hecho de que Josef interpretara el papel de padre preocupado a la perfección.

Rosemarie empezó a imaginarse que había sucedido lo peor y, cuando llegó la policía para tomarle declaración, le preguntaron sobre dónde podría haber ido su hija. Josef dijo inmediatamente a los oficiales que su hija debía haberse escapado, porque es algo que ya había intentado hacer antes. Por desgracia, apenas se encontraron pistas y el caso se enfrió rápidamente.

Llegó rápidamente una carta de Elisabeth por correo

Parecía casi demasiado perfecto cuando llegó por correo una carta de Elisabeth de la nada. En la carta admitía que ya se había cansado de su vida en familia y que había decidido huir. Lo que nadie sabía es que Josef obligó a su hija a escribir esta carta, lo que hizo más creíble la coartada de que Elisabeth ya había intentado hacer esto en el pasado.

Sin embargo, a Elisabeth la devolvieron siempre de regreso a casa, ya fuera su padre o la policía, principalmente porque era todavía menor de edad cuando intentó alejarse de su familia. Elisabeth incluso llegó hasta Viena junto con una de sus amigas antes de que las encontraran. Esto le dio más credibilidad a la historia de Josef de que Elisabeth se marchó para unirse a una secta.

Josef Fritzl desarrolló rápidamente una rutina diaria con su prisionera

Por desgracia, parece que todo el mundo se olvidó de Elisabeth Fritzl mientras que todo seguía su curso y no habían pistas de qué le había sucedido. Incluso la familia de Elisabeth se vio al final obligada a creerse que se había escapado, ¿puede ser que quizás no quisieran enfrentarse a otras posibilidades?

Josef no tardó mucho tiempo en empezar con su nueva rutina, pues bajaba al sótano todo los días a las 9 de la mañana para dibujar planos para máquinas. Los Fritzl creían que Josef dedicaba ese tiempo a trabajar en máquinas para venderlas, incluso cuando se quedaba en el sótano durante toda la noche. Según Rosemarie, solo pensaron que estaba así de dedicado a su trabajo, por lo que nunca trató de comprobar que era lo que realmente estaba haciendo.

La realidad de la vida 24 años en el sótano fue más siniestra de lo que Rosemarie pudiera imaginar

Aunque todo el mundo pensaba que Josef estaba trabajando, en realidad lo que hacía era abusar de su hija. Bajaba a su sótano para visitar a Elisabeth por lo menos tres veces por semana, dejándola sola los primeros dos años en los que estuvo prisionera. Por desgracia, esto cambió con el paso de los años.

Para empezar, Josef tenía a Elisabeth encadenada a la cama, para que no tuviera ninguna posibilidad de salir de los fríos y oscuros confines del sótano. Sin embargo, todo aquello cambió cuando Josef decidió llevar las cosas a un nivel completamente nuevo y oscuro cuando se dio cuenta de que la cadena se interponía en sus prácticas de abuso. Durante seis meses, Elisabeth no pudo apenas moverse de la cama. Incluso cuando la dejaba libre, las cosas siguieron poniéndose peores para la joven.

El abuso no era nada nuevo para Elisabeth Fritzl

Al final, Elisabeth Fritzl tuvo que soportar el abuso de su padre varias veces al día. Por desgracia, eso no era nuevo para la joven, porque tuvo que aprender cómo evitar el abuso desde que solo tenía 11 años. Aunque Elisabeth sabía que su padre era malo, no pudo hacer nunca nada para escapar. Cada vez que trataba de irse, alguien la llevaba allí de nuevo.

Parece que Josef también amenazaba a Elisabeth si en alguna ocasión se atrevía a contarle la verdad quien fuera, lo que quiere decir que se encontraba demasiado asustada como para contárselo a su madre. La constante necesidad de huir de allí, de separarse de su familia y el temor al que se enfrentaba cada día parece que no fueron suficientes para que nadie se diera cuenta de que a Elisabeth le estaba ocurriendo algo muy oscuro.

Las cosas empeoraron cuando Elisabeth se dio cuenta de que estaba embarazada

El hecho de estar cautiva bajo tierra significaba que Elisabeth Fritzl no tenía ni idea de cuántos días habían pasado ya, ni tampoco sabía si su familia todavía la estaría buscando o si volvería a ver el mundo exterior alguna vez. Desafortunadamente, las cosas empeoraron aún más cuando, dos años después de su cautiverio, Elisabeth se dio cuenta de que estaba embarazada de Josef. Según lo que se dijo, la idea fue algo terrorífico para ella, pero perdió a ese bebé a las diez semanas.

Mientras que pensaba que ya estaba a salvo, Elisabeth se enteró de que estaba embarazada de nuevo dos años después. Pero, en esta ocasión las cosas fueron distintas, pues el embarazo llego a su fin y dio a luz a una hija, Kerstin, al mundo en el año 1988. A esta hija la siguió un hijo llamado Stefan que llegó dos años después. Elisabeth tuvo que hacer todo lo posible para proteger a sus hijos.

Necesitaba encontrar la manera de crear una situación de normalidad para sus hijos

Elisabeth Fritzl nunca tuvo ni idea de cómo iba a escaparse del sótano y se quedó criando a sus dos hijos bajo tierra. Josef no tenía intención de dejar salir a los nuevos miembros de la familia del sótano, sino que lo que hacía era llevarles raciones de comida semanales que apenas llegaban para proporcionarle sustento a los tres. Elisabeth decidió hacer todo lo posible para proporcionarles una situación de normalidad a sus hijos.

Les proporcionó a Stefan y Kerstin una educación básica y los protegió cuanto pudo de los horrores que su padre estaba llevando a sus vidas. Aunque hizo todo lo mejor que pudo por sus hijos, no había manera de que Elisabeth pudiera ocultar el hecho de que vivir bajo tierra era todo lo que Stefan y Kerstin conocían.

Elisabeth Fritzl trajo al mundo a varios hijos más durante esos 24 años en el sótano

El no tener nada más en que pensar, excepto en su horrible situación, hizo que Elisabeth Fritzl no pudiera evitar pasar todo el tiempo intentando descubrir cómo escaparse de allí y mantener a sus hijos a salvo. Por desgracia, esto también significó que llevó un registro del deplorable comportamiento que sufría, incluyendo el hecho de que Josef abusó sexualmente de ella más de 3.000 veces durante los 24 años en el sótano que pasó secuestrada.

Durante esos años, Elisabeth dio a luz a cuatro hijos más. Los tres primeros permanecieron con ella en el sótano, uno de ellos falleció poco después de nacer y los otros tres fueron adoptados pro Josef y criados por él y por Rosemarie después de que le dijera a su mujer que habían sido abandonados. Trágicamente, los hijos de Elisabeth no tuvieron más remedio que ver cómo el padre de Elisabeth abusaba de su madre.

Obligó a Elisabeth a escribir más cartas a su familia

Por supuesto, no había manera de que Josef Fritzl pudiera aparecer por la puerta con tres niños y contarle a Rosemarie que estaba tratando de ser buena persona. En lugar de eso, trazó un elaborado plan para obligar a Elisabeth a escribir más cartas. Aquí, ella hablaba sobre que estaba bien pero que ya no podía cuidar más a sus pequeños.

Josef se llevaba las notas a varios kilómetros de distancia y luego las enviaba por correo a su propia casa. A partir de ahí, tomo a los niños uno por uno y los dejó escondidos en unos arbustos o en la misma puerta de su casa para que pareciera que era Elisabeth la que simplemente había abandonado a sus bebés. De alguna manera, Josef consiguió salirse con la suya con su malvado plan y ocultar la tortura continuada de su hija durante 24 años en el sótano.

Nadie se cuestionó entonces que hubieran llegado esos tres niños “abandonados”

Parecía obvio para muchos, después de aquellos hechos, que alguien debería preguntarse por qué de repente Rosemarie y Josef estaban criando a tres niños pequeños. Sin embargo, Josef había elaborado tan bien su plan que nadie sospechó que algo fuera mal. Todo creyeron que Rosemarie y Josef Fritzl eran unos abuelos que cumplían con su deber, lo que significa que los tres bebés vivían como miembros de la familia.

Aunque Elisabeth posiblemente se sintiera muy angustiada de que se hubieran llevado a sus hijos, el hecho de que hubieran subido las escaleras a la casa y salido del sótano por lo menos significaba que tendrían una vida mejor que aquellos que se quedaron con ella en el sótano. El problema es que Elisabeth no tenía ni idea de qué les estaba pasando a sus hijos o si se encontraban a salvo cuando su padre los sacó del sótano.

Elisabeth Fritzl no tuvo ayuda durante los partos

La mayoría de las mujeres, tienen ayuda y atención médica cuando les llega el momento de dar a luz a un hijo. Por desgracia, Elisabeth Fritzl no tuvo nada de eso. En lugar de eso, le dejó un par de tijeras sucias, un viejo libro sobre el parto y un poco de desinfectante, eso antes de dejarla sola para que diera a luz a un bebé en un sótano frío y oscuro.

Había muchas posibilidades de que Elisabeth perdiera la vida cada vez que dio a luz, pero de algún modo consiguió superar cada uno de los partos. Pensó muchas veces en quitarse la vida. Aunque fue una existencia terrible, tener hijos al menos le proporcionó a Elisabeth algo de compañía en aquel sótano, algo que no había disfrutado durante años. También le dio un nuevo propósito en la vida.

Hubo que realizar ciertas mejoras en sus condiciones de vida

Elisabeth le dio la bienvenida a su cuarto hijo en el año 1994 y Josef, rápidamente, decidió que quería ampliar el sótano. No obstante, esta vez hubo una diferencia. Más que hacer el trabajo él mismo, Josef obligó a Elisabeth y a los niños a utilizar sus propias manos para cavar las paredes del sótano. Les llevó años, pero al final, Elisabeth tuvo un lugar en el que guardar comida y cocinar, además de un reproductor de casetes, una radio y una televisión.

Todo aquel sótano era horrible. Muchas veces, las paredes se inundaban con agua, de manera que Elisabeth tenía que secarlas con toallas durante todo el año. Luego, cuando llegaba el verano, aquello se convertía en una sauna insoportable. Eventualmente, Elisabeth empezó a documentar el tiempo que pasó, sus 24 años en el sótano, en un diario.

El mundo seguía girando mientras que Elisabeth Fritzl estaba allí encerrada 24 años en el sótano

Al final, Elisabeth Fritzl estuvo aislada del resto del mundo, encerrada 24 años en el sótano. Aunque se veía obligada a pensar en la vida que dejó atrás a diario, no había manera posible de que pudiera saber todo lo que estaba pasando en el resto del mundo. Por una parte, Elisabeth se perdió la muerte de la princesa Diana.

También estaba prisionera cuando ocurrió el desastre de Chernobyl y cuando cayó el Muro de Berlín. Elisabeth nunca tuvo la oportunidad de poder ver el desarrollo de los disturbios de Los Ángeles, la liberación de Nelson Mandela o la utilización de las pruebas de ADN para condenar a un criminal. Incluso otros sucesos como la enfermedad de las vacas locas, la llegada del euro o el juicio a OJ Simpson ocurrieron mientras ella se encontraba encerrada. El mundo siguió girando mientras Elisabeth ignoraba que ocurría.

Kerstin enfermó y necesitó atención médica urgente

No hay manera posible de saber cuánto tiempo planeaba Josef Fritzl mantener a su hija encerrada dentro del sótano. Después de todo, se había salido con la suya durante casi veinticinco años cuando la gente dejó de buscar a Elisabeth pocas semanas después de denunciarse su desaparición, creyendo que realmente se había escapado para empezar una vida nueva.

Sin embargo, las cosas empezaron a dar un giro cuando ocurrió algo horrible. Kerstin, que tenía 19 años por aquel entonces, enfermó gravemente en el año 2008. Josef intentó curarla con medicamentos sin receta pero eso no fue suficiente, porque ella corría el riesgo de perder la vida si no era atendida por un médico. Elisabeth sabía esto y le rogó a Josef que buscara ayuda.

Josef accedió y decidió buscar ayuda para Kerstin.

El enfermar tan rápidamente significaba que Kerstin necesitaba ayuda médica en ese preciso instante o corría el riesgo de morir. Esto fue algo que pesaba mucho en la mente de Elisabeth, tanto que le rogó a Josef que consiguiera la ayuda que su hija necesitaba. Al final, Josef Fritzl accedió a llevar a la adolescente al hospital.

Sacó a Kerstin del sótano y llamó a la ambulancia, por lo que tuvo que inventarse un plan para explicar cómo apareció ella allí de repente. Josef afirmó que había recibido una nota de su madre que decía que no le era posible pagar las facturas médicas de Kerstin y que necesitaba que Josef se encargara de pagar los gastos. Desafortunadamente para él, esta vez no todo el mundo estaba dispuesto a creerse su versión de los hechos.

Los médicos decidieron intentar para averiguar los orígenes de Kerstin

Los médicos pudieron apreciar que Kerstin era más que una niña que necesitaba algo de ayuda. Tenía un aspecto increíblemente pálido, los dientes en muy mal estado, como si nunca hubiera ido al dentista, y se le escapaba la vida cada momento que pasaba aun estando en cuidados intensivos. Decidieron averiguar toda la información posible sobre Kerstin y pidieron al público que ayudara.

Los oficiales de policía hicieron un llamamiento para que se presentase cualquier persona si sabía sobre Kerstin o si estaba relacionado de alguna manera con el adolescente, pero nadie sabía nada. Parece que nadie sabía quién era ella o dónde podía estar su madre y Elisabeth se vio obligada a ver cómo se desarrollaba todo el asunto por la tele. Esto fue suficiente para que la policía reabriera el caso de Elisabeth.

La investigación demostró que había pruebas nuevas relacionadas con la desaparición de Elisabeth Fritzl

La policía interrogó rápidamente a Rosemarie y se enteró de que Elisabeth les envió muchas cartas durante los años, siendo la más reciente del año 2008. Josef siguió aferrándose a la historia de que su hija que se escapó para unirse a una secta, pero ahora la policía se encontraba un paso por delante. Se dieron cuenta de que la carta más reciente llegó desde Kematen, por lo que se desplazaron a ese lugar para encontrar más pistas sobre el caso.

Aquí, interrogaron a un experto en cultos y a uno de los funcionarios de la iglesia llamado Manfred Wohlfahrt, que se mostró preocupado porque no sabía de ningún culto como el que describió Josef en aquella zona. Manfred también añadió que parecía como si las cartas de Elisabeth hubieran sido escritas de manera muy rara, como si hubieran sido dictadas, y no pasó demasiado tiempo antes de que el resto de la historia de Josef empezara a desmoronarse.

Josef Fritzl estaba cada vez más débil por su vejez y sentía la presión de la policía

Josef Fritzl siguió haciéndose mayor y ya no era aquel hombre fuerte que encerró a su hija 24 años en el sótano hace ya tanto tiempo atrás. Ahora, Elisabeth le estaba pidiendo a su padre que la dejara visitar a Kerstin en el hospital. Esto se complicó aún más, porque Josef ya no podía afrontar la crianza de dos familias mientras que mantenía su secreto al resto del mundo.

Finalmente, aceptó que Elisabeth pudiera irse, pero estableció ciertas condiciones. Sus hijos tenían que quedarse allí en el sótano, además, Josef necesitaba tiempo para explicar cómo Elisabeth había aparecido en su puerta de repente. Decidió contarle a la policía que llegó por casualidad y dijo que ella se había escapado de la secta junto con sus hijos. Finalmente, Elisabeth pudo ver el exterior el día 26 de abril del año 2008, por primera vez en décadas.

La policía le dio un ultimátum a Elisabeth Fritzl para que declarara sobre esos 24 años en el sótano

La policía no tardó mucho en declarar que para nada se creían la versión de los hechos que dio Josef Fritzl. Sin embargo, era su deber asegurarse de sacarle la verdad a Elisabeth, razón por la que le ofrecieron un ultimátum: tenía que decir la verdad sobre lo que ocurrió durante esos 24 años en el sótano o la acusarían de negligencia infantil por la condición en la que se encontraba Kerstin cuando llegó al hospital.

Elisabeth accedió rápidamente a desvelar su versión de la historia, pero solo si nunca más tenía que volver a ver a su padre. Las dos siguientes horas las pasó sentada delante de los policías mientras Elisabeth les explicaba con detalles horribles la vida que había soportado encerrada durante los últimos 24 años en el sótano, incluyendo las perturbadoras maneras en que Josef la había tratado.

Los detectives se lo creyeron todo de la versión de Elisabeth de lo que ocurrió esos 24 años en el sótano

Elisabeth continuó hablando sobre todas las cosas a las que se había enfrentado durante los últimos 24 años, incluyendo la manera en que sus hijos se vieron obligados a ver cómo su padre abusaba sexualmente de ella. Los detalles fueron suficientes para revolverle el estómago a casi todos y provocaron al arresto de Josef Fritzl. La policía acudió a su casa casi a medianoche y lo acusó de haber cometido delitos graves contra su propia familia.

También se llevaron a Elisabeth, a sus hijos y a Rosemarie bajo custodia policial. Josef tuvo que contarlo todo sobre las habitaciones secretas que tenía en su sótano y les tuvo que entregar el código para que pudieran entrar. Rosemarie se mantuvo firme en su declaración de que no tenía ni idea de que su hija había estado prisionera debajo de la casa y también que lo único que deseaba era haber podido hacer algo para proteger a Elisabeth.

Eran necesarias pruebas de ADN para ayudar elaborar una denuncia contra Josef Fritzl

Por medio de sus entrevistas con la policía, Elisabeth Fritzl explicó que dio a luz a siete hijos mientras estaba cautiva y que seis de ellos sobrevivieron mientras que Josef quemó el cuerpo del séptimo que sí falleció. Las pruebas de ADN demostraron luego que, efectivamente, Josef era el padre biológico y respaldaban la versión que Elisabeth dio de los hechos.

Sin embargo, Rudolf Mayer, el abogado encargado de la defensa de Josef, puso en duda las afirmaciones. El dijo que, aunque las pruebas de ADN demostraban que él era el padre, la policía tenía que encontrar más pruebas de que Elisabeth había estado prisionera y había sufrido abusos durante todos esos años. Por supuesto, muchas de las personas que siguieron la historia sabían que había poco que Josef o cualquier otro abogado pudiera hacer para salir de esa situación cuando conocieron los inquietantes detalles del caso.

El abogado de Josef Fritzl intentó pintarlo como si fuera un padre muy dedicado

Rudolf Mayer tenía que darlo todo en el juicio si quería tener alguna posibilidad de sacar a Josef Fritzl de la cárcel. Elaboró una defensa basándose en la idea de que Josef había encerrado a su hija alejada del mundo porque estaba preocupado por el camino que ella estaba tomando. Rudolf dijo que Elisabeth estaba echándose a perder con malas compañías, con la bebidas y las sustancias ilegales.

El abogado también añadió que Josef debía haberse preocupado de su hija porque pasó años manteniendo a dos familias. Por si fuera poco, Rudolf dijo que Josef era un padre muy dedicado porque le proporcionó a su segunda familia cosas como libros escolares, un acuario, un árbol de Navidad y una mascota pájaro. Según Rudolf, la supervivencia del pájaro demostraba que el aire del sótano estaba bien.

Durante 24 años en el sótano Josef Fritzl torturó mentalmente a su hija para evitar que escapara

Una de las muchas cosas que Elisabeth Fritzl le contó a la policía es que no podía escapar después de todos esos años. Explicó que ella y sus hijos perderían la vida si trataban de salir, principalmente porque las puertas habían sido electrificadas y porque se liberaría gas venenoso dentro de la habitación.

La policía siguió investigando cuidadosamente, pero jamás encontró evidencia alguna de esos artilugios. Sin embargo, se dijo que Josef estaba torturando psicológicamente a su hija para intentar asegurarse de que Elisabeth estuviera siempre demasiado asustada como para intentar escapar. Resulta comprensible que esto dejara a Elisabeth con una batalla mental permanente y con graves secuelas, mientras que Josef continuó negando todas las acusaciones contra el en la corte.

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